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Lafita: “Podía haber seguido, pero no hubiera sido honesto”

Entrevista a Ángel Lafita en Marca por Sonia Gaudioso 17/04/18

Ángel Lafita ha dicho adiós al fútbol profesional. Después de 12 temporadas en Primera, 273 partidos y 36 goles, el aragonés cuelga las botas a los 33 años. Atrás deja miles de recuerdos vividos como futbolista de Zaragoza, Deportivo, Getafe y Al-Jazira que repasa con MARCA en esta entrevista.

Hace unos días anunció su retirada del fútbol. ¿Ha sido una decisión muy meditada?
Sí, mucho. Mi último año en Abu Dabi fue complicado y me dio mucho tiempo para pensar y replantearme mi futuro. Ha sido cansancio mental. Cuando mentalmente no estás, es difícil que el cuerpo te acompañe. Si no estás al 100% para competir, lo mejor es echarse a un lado. Podía haberlo alargado dos años más y haber seguido, pero no hubiera sido honesto. Prefiero ser feliz con mis principios. Me hubiese encantado despedirme en el césped, pero no ha podido ser.
Su nombre sonó en los últimos años para volver al Real Zaragoza. ¿Existió realmente esa posibilidad?
Sí, es verdad, pero nunca fue tanto como parecía. Las veces que sonó, la más fuerte fue la última, la de este verano. Hubiera sido maravilloso volver y retirarme con mi gente, con mi equipo, pero por más que quieras una cosa, hay veces que es mejor no hacerlo. No me arrepiento. Creo que era la opción más honesta tanto para mí como para el Zaragoza. Si no vas a poder dar el máximo como profesional, hubiera sido engañoso. Me quedo con los bonitos recuerdos que tengo.
¿Qué le ha quedado pendiente?
Despedirme en Zaragoza. Ojalá hubiera tenido fuerzas para hacerlo. Y jugar en la selección. Es una espinita que se me quedó clavada. Cuando te ponen el caramelo en los labios y te lo quitan al momento dices ‘jolín, qué pena’. Creo que me faltó eso. Más que un título, por las circunstancias y las épocas que me tocaron vivir en los equipos que jugué, lo que echo de menos es no haber vestido la camiseta de mi país, aunque sólo hubiera sido una vez.
Siempre dijo que las salvaciones agónicas que consiguió con el Real Zaragoza fueron sus títulos…
Sí, cuando no puedes aspirar a un título te propones un objetivo en la temporada y tanto en Zaragoza, en mi segunda época, como en Getafe era salvarse. En el Deportivo se aspiraba a algo más. Por eso, para nosotros lograr aquellas permanencias tan épicas, sobre todo, la de Manolo Jiménez eran como ganar un título.
¿Cómo vivieron desde dentro aquella temporada 11-12, en la que en marzo parecía que estaban descendidos?
Fue una locura. Después de salir goleados en Málaga estábamos destrozados. Los capitanes tuvimos que salir a dar la cara. No sabíamos qué decir. No me salían las palabras. A partir de ahí decidimos ir partido a partido y empezamos a ganar y recortar puntos. Y salió lo del ‘Sí se puede’. Al final lo conseguimos en Getafe. Fue algo increíble. Mi último gol con el Zaragoza se lo hice al Racing en un partido importantísimo, aunque yo doy más valor al que le hice al Sporting en El Molinón, en el último minuto. Si no hubiéramos ganado ese encuentro, ya no hubiésemos tenido opciones de salvarnos.
Su único título lo logró en Emiratos Árabes.
Sí, me hubiera gustado ganar uno en España. Allí hay más igualdad. En mi último partido como profesional conseguí la Copa del Presidente. Me siento orgulloso de haber levantado ese título.
Rozó otro con el Zaragoza en 2006.
Sí, perdimos la final de la Copa contra el Espanyol en el Bernabéu. Habíamos eliminado a Barcelona, Atlético y Real Madrid. Cuando vas tan de favorito, normalmente te llevas el batacazo. Es lo que nos pasó. Fueron justos vencedores. Yo no jugué la final. Estuve en el banquillo.
¿Con qué se queda de su etapa en el Zaragoza?
Fueron dos muy diferentes. En la primera estuve dos años y no jugaba mucho porque había futbolistas espectaculares en la plantilla. Yo entendía no jugar. Sabía mi papel. Por eso decidí irme cuando Víctor Fernández fue franco conmigo. Me costó tomar la decisión, pero quería hacerme como jugador y tenía que irme fuera para volver hecho. Mi segunda etapa la calificaría como agónica. Era un constante sinvivir diario. Durante dos años fui el único de casa y todo me llegaba más. Fue muy intenso y vivimos temporadas duras.
¿Y del Deportivo?
Fue mi mejor época como jugador y pude jugar en Europa. Ha sido donde más disfruté en el campo. Me quedo con la pena de no haberme podido despedir de la afición. Sentí muchísimo cariño en esos dos años y guardo muy buenos recuerdos. Me hubiera gustado despedirme de otra forma, pero las circunstancias de los dos clubes me pillaron en medio. Fui un daño colateral.
También pasó por el Getafe.
Como venía de una etapa difícil en el Zaragoza con mucha presión, entonces fue como liberarme un poco y disfruté más de la vida y la familia. Lo llevé de mejor manera. Me fui muy satisfecho y le tengo mucho cariño a ese club. Tengo muy buenos amigos.
Finalmente decidió salir al extranjero. ¿Cómo fue la experiencia en el Al-Jazira?
Venía de una lesión importante, me había roto la rodilla, y estuve ocho meses parado. Lo pasé mal y te planteas muchas cosas porque no sabía si iba a volver bien. Después de recuperarme, debuté, marqué y me empezaron a salir bien las cosas. Entonces apareció la oportunidad del Al-Jazira. Me costó mucho tomar esa decisión porque no iba solo. Iba con mi mujer y con dos hijos, uno recién nacido, a una cultura totalmente distinta. Nunca habíamos salido de España. Lo que pasa es que este tipo de oportunidades sólo se presentan una vez. La tomas o la dejas. Y voy a ser sincero, era una oportunidad que te solucionaba la vida. No quería arrepentirme de no haberla tomado, sobre todo, por mis hijos. Tenía más recorrido en España pero fue un tren que cogí. Estuve seis meses y logré la Copa y a la siguiente temporada fue difícil. Había un cupo de extranjeros, un máximo de tres por equipo, y estábamos siete. Entonces, cuatro teníamos que salir. Ese año me ayudó a replantearme la vida. Me hubiera gustado alargarlo hasta los 35 pero entre que no jugaba y de repente llevaba un año sin competir, pues tomé la decisión de dejarlo.
¿Se arrepiente de algo?
No. Hay una película muy buena que se llama ‘Efecto mariposa’ en la que intentas arreglar una cosa y entorpeces otra. Las decisiones que tomó son a conciencia. Me podía haber ido mejor, está claro, pero también peor. Me siento orgulloso de mi trayectoria. He estado 12 años en Primera división.
Si cierra los ojos, ¿a dónde le lleva su cabeza?
Al día de mi debut en el Calderón (28-8-2005). Recuerdo todo. Entré con el pie derecho y sustituí a Sergio García. Luego también me acuerdo del partido en el Bernabéu donde marqué dos goles. Hace poco me dijeron que había muy pocos jugadores que habían logrado marcar dos goles en el mismo partido en el Bernabéu y en el Camp Nou. Ahora lo valoro más.
¿Cuál fue su mejor gol?
Uno que conseguí con el Deportivo frente al Betis en Sevilla. Cogí el balón en el centro del campo, me regateé a uno y al final disparé a donde fuera y se coló dentro. Otro bueno que hice fue en Tenerife con el Zaragoza.
Un entrenador.
Sería injusto quedarme sólo con uno, pero también lo sería no decir al que me dio la oportunidad de conseguir todo esto. Víctor Muñoz fue el que me hizo debutar.
¿Con qué compañero nunca se imaginó jugar?
Con Pablo Aimar. En la época del Valencia yo lo veía por la tele y decía ‘¿qué es esto?’. Era una locura. Luego tuve la suerte de compartir vestuario con él, aunque le tocó la etapa final de su trayectoria, pero lo veías recibir o golpear el balón y era distinto a cualquier futbolista.
¿Cuál fue su peor momento?
La época del conflicto entre el Deportivo y el Zaragoza. Hubo una interpretación del contrato en la que cada uno decía una cosa y luchaba por sus intereses, pero el daño colateral era yo. Estaba con las maletas preparadas y no sabía qué hacer. El Depor me pedía a mí 25 millones de euros, que era mi cláusula, algo que yo no tenía. Luego tuve que entrenar a escondidas. Recuerdo que en la casa de mis padres estaba la prensa en la puerta, como si fuera el Sálvame. Todo aquello que viví me pasó factura. Cuando empecé a jugar ya no era yo, no era el del Deportivo. Me fastidió no poder ser el mismo. También lo pasé mal cuando me rompí la rodilla en el Getafe. Fue otro de mis peores momentos.
Tampoco debe ser agradable vivir todo el capítulo sobre el supuesto amaño del Levante-Zaragoza. ¿Cómo lo lleva?
No puedo hablar mucho del tema porque el abogado no me deja. Yo tengo la conciencia muy tranquila.
¿Ve al Zaragoza en Primera la próxima temporada?
Ojalá se mantenga el Deportivo y suban el Zaragoza y el Huesca. Me haría muy feliz. Tener dos equipos aragoneses en Primera sería un orgullo y una alegría. Todos somos de la tierra y habría que ayudarse. Las dinámicas son opuestas. El Huesca va de arriba a abajo y el Zaragoza al revés. A Zapa le veo todos los días y se lo digo. ‘Tenéis que aprovechar, es el momento. Os sale todo’. Ahora mismo todos los equipos temen al Zaragoza. Es el momento de ir a por todas. Hay una estabilidad institucional, un gran grupo en el vestuario y la afición está volcada. Todo eso se nota.
¿Lo vamos a ver más por La Romareda?
Sí, siempre he tenido mi abono. Como aficionado voy a ser uno más que anime. Ahora ya mi hijo está cogiendo el gusanillo del Zaragoza y ojalá podamos vivir el ascenso.
¿Qué va a hacer a partir de ahora?
Quería tomarme un año sabático para aprovechar el tiempo con mi gente. En julio voy a hacer un campus en Castiello de Jaca de la mano de Cepid. Me gusta trabajar con gente joven porque tienen esa ilusión e inocencia que, quizá, en el fútbol profesional se pierde. Después ya veremos, pero me veo más trabajando con niños que con adultos.
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Carta a Valeriano Jarné de Ángel Lafita

Carta a Valeriano de Ángel Lafita

Queridísimo Valeriano. Hoy hace un año que te fuiste, pero tus recuerdos siempre quedarán con nosotros. La vida se construye de momentos y tú nos dejaste muchos y muy alegres.

Me enorgullece decir que me bautizaste profesionalmente como ‘El Lince’. El 31 de agosto hará 11 años de ello y con el mismo cariño que lo hiciste, lo sigo recordando y contando a día de hoy a todo aquel que me pregunta. De hecho, mi peña también lleva ese apodo que se te ocurrió, quién sabe por qué.

Mi buen y fiel amigo, siempre fuiste único y los que te hemos querido y seguimos haciéndolo sabemos que no habrá otro como tú.

Un abrazo,

Ángel Lafita, El Lince

Se cumple el primer aniversario del fallecimiento de Valeriano Jarné, genio y figura, amigo y peñista nuestro; en un artículo de Sonia Gaudioso para Marca se le recuerda por jugadores zaragocistas que recuerdan momentos entrañables con él, entre ellos Ángel Lafita, cuyo apodo “El Lince” parte de Valeriano.

Fuente: Marca /Sonia Gaudioso @soniagaudioso

Enlace aquí

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Álvaro Maior le destroza un puro después de ganarle una apuesta a Valeriano. Toni Galán

Actualizado 21/08/2016

Hoy se cumple un año del fallecimiento de Valeriano Jarné, corresponsal de MARCA en Zaragoza durante 27 años y uno de los periodistas más importantes que ha dado el periodismo aragonés. Se fue sin avisar, el 21 de agosto del 2015, cuando la mayoría pensábamos que se encontraba de vacaciones. En realidad se había tomado unos días libres para pasar de nuevo por el quirófano, pero esta vez las cosas no salieron como él esperaba.

Como periodista fue irrepetible. Así lo recuerdan quienes compartieron con él sus mejores momentos. “Era un maestro incansable en su trabajo y siempre atendía a sus amigos. El zaragocismo siempre le echará de menos”, cuenta Alberto Belsué, quien guarda cientos de recuerdos.

Por ejemplo, el de su debut con el Real Zaragoza. “Esa semana nadie me dijo que iba a jugar. Antic siempre ponía a titulares como parejas en las habitaciones y yo estaba concentrado con Iskrenov. Pero durante el paseo matinal y ante mi incredulidad recuerdo las palabras del gran Valeriano. ‘Prepárate, que hoy debutas‘, me avisó. El maestro lo sabía todo, indica Alberto Belsué

También Aguado tiene mil anécdotas. El catalán no olvida que Valeriano lo ‘fichó’. “Yo estaba en Zaragoza para hacer el servicio militar en la Base Aérea. Estaba en la cama, sobre las once de la noche, con las luces apagadas y me vino el que se encargaba de vigilar y me dice: ‘Oye, te llama alguien al teléfono’. Mi sorpresa fue evidente porque nadie me conocía en Zaragoza. ¿Quién me iba a llamar allí? ‘Es un tal Valeriano Jarné‘, me volvió a decir. No sabía quién era, pero me puse. Me dio la noticia de que me quería el Zaragoza. No tenía ni idea. Me enteré del interés por él. Aquello demostraba que siempre se ganaba la noticia a base de trabajarla“, explica. “Cuando ya se pusieron en contacto conmigo, fui a las oficinas y al primero que me encontré fue a Valeriano. Curiosamente, el presidente Zalba salía del despacho y me dijo: ‘Tú olvídate de todo. Pórtate bien con este -señalando a Valeriano-, que es el que manda aquí‘. Valeriano siempre me decía que fiché por el Zaragoza gracias a él. Es una anécdota que siempre me hizo gracia”.Xavi Aguado

Valeriano se marchó dejando a su Real Zaragoza en Segunda, donde todavía continúa. Este verano le hubiera encantado reencontrarse con dos futbolistas que vio crecer. Cani y Zapater fueron durante algunos años los máximos exponentes de una cantera que siempre defendió.

Ahora han regresado para poner al Real Zaragoza en Primera y, de paso, devolverle la sonrisa a Valeriano. “Fue un periodista muy importante. Siempre lo recuerdo con su puro en la mano, señala Cani. “A mí lo primero que me viene cuando pienso en él es el olor a puro”, añade Zapater.

Y es que hizo del puro su seña de identidad, aunque por motivos de salud lo tuvo que dejar en los últimos años. Antes lo había intentado Álvaro Maior, pero lo consiguió a medias. El central brasileño siempre se quejaba de que le molestaba el humo en los entrenamientos e hizo una apuesta con él. El día que marcara un gol, tenía que dejar de fumar. Y así lo hizo. En abril del 2005 hizo diana y le destrozó el puro con MARCA como testigo. Es lo único que logró, ya que su puro le siguió acompañando días después.

Valeriano, un periodista sobresaliente y un tipo especial.

Sonia Gaudioso @soniagaudioso