VI Campus de Fútbol Pirineos ÁNGEL LAFITA/CEPID

Este verano Ángel Lafita se une a CEPID, Centro de Formación y Estudios del Deporte, en la organización de una nueva edición, la sexta, del Campus de Fútbol Pirineos CEPID/ANGEL LAFITA  actividad que conjuga ocio y formación a partes iguales, los dos apartados en los que se fundamenta CEPID y que permite garantizar una actividad de calidad y garantías.

En esta sexta edición del Campus se desarrollarán dos turnos: el primero del 1 al 8 de Julio y el segundo del 8 al 15 Julio (7 noches) en la localidad oscense Castiello de Jaca,  dirigido a chicos y chicas de 8 a 16 años.

El Campus pretende inculcar los valores fundamentales del deporte, así como alcanzar los objetivos marcados a nivel de ocio y formación. Para ello entran en liza excelentes profesionales, como en las exitosas anteriores ediciones, factor diferencial.

La actividad de fútbol se desarrollará en el campo de fútbol de Castiello de Jaca, al lado del hotel, que es de césped natural. Anexas al campo están las piscinas que se disfrutarán diariamente.

La dirección del VI Campus de Fútbol Pirineos 2018 correrá a cargo de Miki Álvarez, socio fundador de CEPID, Entrenador Nacional de Fútbol y actual técnico del Real Zaragoza de División de Honor Cadete, y de Angel Lafita, ex jugador de fútbol en Real Zaragoza, Deportivo de La Coruña, Getafe y Al-Jazira.

Con ellos Javier Roda, encargado de los porteros del C.D. Lugo de Segunda División, estará al frente de la Escuela de Porteros; Miki Guillén será el Director de Tiempo Libre y Director adjunto del Campus, Licenciado en Ciencias de la Actividad Fisica y del Deporte y Fisioterapia, además de jugador del C. D. Brea, de Tercera División y más colaboradores.

Igualmente, CEPID dotará al Campus de un servicio de asistencia sanitaria de 24 horas por un profesional titulado que velará por la salud.

Las actividades de Aventura y Tiempo Libre son un refuerzo importante durante la semana. Además de los entrenamientos de fútbol, la diversión y aprendizaje están garantizados: rafting Nivel II, tirolinas, paint ball, mini Spartan Race y las mejores veladas nocturnas, son las actividades para sorprenderles. Además equipaciones, diplomas, fotos, regalos, día final con posibilidad de visita de padres y madres, etc.

El alojamiento, otro punto fuerte y de absoluta garantía del Campus es en el Hotel El Mesón de Castiello, un tradicional y familiar establecimiento equipado con los mejores servicios para la estancia con habitaciones dobles, triples y cuádruples dotadas de baño y tv.

Respecto a la alimentación,  se realizarán cinco comidas al día: desayuno, almuerzo (fruta), comida, merienda (bocadillo) y cena, completarán el ciclo alimentario diario de cada participante, con menús variados y elaborados por el Hotel El Mesón de Castiello, asegurando la mejor comida casera.

La presentación del Campus tendrá lugar el 25 de Junio a las 19:30h. en el Centro Joaquín Roncal (c/San Braulio 5, 50003 Zaragoza).

Para aclarar o ampliar información del VI Campus de Fútbol Pirineos o CEPID/ANGEL LAFITA :  teléfonos 626143977 – 695359240 / web CEPID

 

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Lafita y los ‘secretos’ de todas sus camisetas

Lafita: “Podía haber seguido, pero no hubiera sido honesto”

Entrevista a Ángel Lafita en Marca por Sonia Gaudioso 17/04/18

Ángel Lafita ha dicho adiós al fútbol profesional. Después de 12 temporadas en Primera, 273 partidos y 36 goles, el aragonés cuelga las botas a los 33 años. Atrás deja miles de recuerdos vividos como futbolista de Zaragoza, Deportivo, Getafe y Al-Jazira que repasa con MARCA en esta entrevista.

Hace unos días anunció su retirada del fútbol. ¿Ha sido una decisión muy meditada?
Sí, mucho. Mi último año en Abu Dabi fue complicado y me dio mucho tiempo para pensar y replantearme mi futuro. Ha sido cansancio mental. Cuando mentalmente no estás, es difícil que el cuerpo te acompañe. Si no estás al 100% para competir, lo mejor es echarse a un lado. Podía haberlo alargado dos años más y haber seguido, pero no hubiera sido honesto. Prefiero ser feliz con mis principios. Me hubiese encantado despedirme en el césped, pero no ha podido ser.
Su nombre sonó en los últimos años para volver al Real Zaragoza. ¿Existió realmente esa posibilidad?
Sí, es verdad, pero nunca fue tanto como parecía. Las veces que sonó, la más fuerte fue la última, la de este verano. Hubiera sido maravilloso volver y retirarme con mi gente, con mi equipo, pero por más que quieras una cosa, hay veces que es mejor no hacerlo. No me arrepiento. Creo que era la opción más honesta tanto para mí como para el Zaragoza. Si no vas a poder dar el máximo como profesional, hubiera sido engañoso. Me quedo con los bonitos recuerdos que tengo.
¿Qué le ha quedado pendiente?
Despedirme en Zaragoza. Ojalá hubiera tenido fuerzas para hacerlo. Y jugar en la selección. Es una espinita que se me quedó clavada. Cuando te ponen el caramelo en los labios y te lo quitan al momento dices ‘jolín, qué pena’. Creo que me faltó eso. Más que un título, por las circunstancias y las épocas que me tocaron vivir en los equipos que jugué, lo que echo de menos es no haber vestido la camiseta de mi país, aunque sólo hubiera sido una vez.
Siempre dijo que las salvaciones agónicas que consiguió con el Real Zaragoza fueron sus títulos…
Sí, cuando no puedes aspirar a un título te propones un objetivo en la temporada y tanto en Zaragoza, en mi segunda época, como en Getafe era salvarse. En el Deportivo se aspiraba a algo más. Por eso, para nosotros lograr aquellas permanencias tan épicas, sobre todo, la de Manolo Jiménez eran como ganar un título.
¿Cómo vivieron desde dentro aquella temporada 11-12, en la que en marzo parecía que estaban descendidos?
Fue una locura. Después de salir goleados en Málaga estábamos destrozados. Los capitanes tuvimos que salir a dar la cara. No sabíamos qué decir. No me salían las palabras. A partir de ahí decidimos ir partido a partido y empezamos a ganar y recortar puntos. Y salió lo del ‘Sí se puede’. Al final lo conseguimos en Getafe. Fue algo increíble. Mi último gol con el Zaragoza se lo hice al Racing en un partido importantísimo, aunque yo doy más valor al que le hice al Sporting en El Molinón, en el último minuto. Si no hubiéramos ganado ese encuentro, ya no hubiésemos tenido opciones de salvarnos.
Su único título lo logró en Emiratos Árabes.
Sí, me hubiera gustado ganar uno en España. Allí hay más igualdad. En mi último partido como profesional conseguí la Copa del Presidente. Me siento orgulloso de haber levantado ese título.
Rozó otro con el Zaragoza en 2006.
Sí, perdimos la final de la Copa contra el Espanyol en el Bernabéu. Habíamos eliminado a Barcelona, Atlético y Real Madrid. Cuando vas tan de favorito, normalmente te llevas el batacazo. Es lo que nos pasó. Fueron justos vencedores. Yo no jugué la final. Estuve en el banquillo.
¿Con qué se queda de su etapa en el Zaragoza?
Fueron dos muy diferentes. En la primera estuve dos años y no jugaba mucho porque había futbolistas espectaculares en la plantilla. Yo entendía no jugar. Sabía mi papel. Por eso decidí irme cuando Víctor Fernández fue franco conmigo. Me costó tomar la decisión, pero quería hacerme como jugador y tenía que irme fuera para volver hecho. Mi segunda etapa la calificaría como agónica. Era un constante sinvivir diario. Durante dos años fui el único de casa y todo me llegaba más. Fue muy intenso y vivimos temporadas duras.
¿Y del Deportivo?
Fue mi mejor época como jugador y pude jugar en Europa. Ha sido donde más disfruté en el campo. Me quedo con la pena de no haberme podido despedir de la afición. Sentí muchísimo cariño en esos dos años y guardo muy buenos recuerdos. Me hubiera gustado despedirme de otra forma, pero las circunstancias de los dos clubes me pillaron en medio. Fui un daño colateral.
También pasó por el Getafe.
Como venía de una etapa difícil en el Zaragoza con mucha presión, entonces fue como liberarme un poco y disfruté más de la vida y la familia. Lo llevé de mejor manera. Me fui muy satisfecho y le tengo mucho cariño a ese club. Tengo muy buenos amigos.
Finalmente decidió salir al extranjero. ¿Cómo fue la experiencia en el Al-Jazira?
Venía de una lesión importante, me había roto la rodilla, y estuve ocho meses parado. Lo pasé mal y te planteas muchas cosas porque no sabía si iba a volver bien. Después de recuperarme, debuté, marqué y me empezaron a salir bien las cosas. Entonces apareció la oportunidad del Al-Jazira. Me costó mucho tomar esa decisión porque no iba solo. Iba con mi mujer y con dos hijos, uno recién nacido, a una cultura totalmente distinta. Nunca habíamos salido de España. Lo que pasa es que este tipo de oportunidades sólo se presentan una vez. La tomas o la dejas. Y voy a ser sincero, era una oportunidad que te solucionaba la vida. No quería arrepentirme de no haberla tomado, sobre todo, por mis hijos. Tenía más recorrido en España pero fue un tren que cogí. Estuve seis meses y logré la Copa y a la siguiente temporada fue difícil. Había un cupo de extranjeros, un máximo de tres por equipo, y estábamos siete. Entonces, cuatro teníamos que salir. Ese año me ayudó a replantearme la vida. Me hubiera gustado alargarlo hasta los 35 pero entre que no jugaba y de repente llevaba un año sin competir, pues tomé la decisión de dejarlo.
¿Se arrepiente de algo?
No. Hay una película muy buena que se llama ‘Efecto mariposa’ en la que intentas arreglar una cosa y entorpeces otra. Las decisiones que tomó son a conciencia. Me podía haber ido mejor, está claro, pero también peor. Me siento orgulloso de mi trayectoria. He estado 12 años en Primera división.
Si cierra los ojos, ¿a dónde le lleva su cabeza?
Al día de mi debut en el Calderón (28-8-2005). Recuerdo todo. Entré con el pie derecho y sustituí a Sergio García. Luego también me acuerdo del partido en el Bernabéu donde marqué dos goles. Hace poco me dijeron que había muy pocos jugadores que habían logrado marcar dos goles en el mismo partido en el Bernabéu y en el Camp Nou. Ahora lo valoro más.
¿Cuál fue su mejor gol?
Uno que conseguí con el Deportivo frente al Betis en Sevilla. Cogí el balón en el centro del campo, me regateé a uno y al final disparé a donde fuera y se coló dentro. Otro bueno que hice fue en Tenerife con el Zaragoza.
Un entrenador.
Sería injusto quedarme sólo con uno, pero también lo sería no decir al que me dio la oportunidad de conseguir todo esto. Víctor Muñoz fue el que me hizo debutar.
¿Con qué compañero nunca se imaginó jugar?
Con Pablo Aimar. En la época del Valencia yo lo veía por la tele y decía ‘¿qué es esto?’. Era una locura. Luego tuve la suerte de compartir vestuario con él, aunque le tocó la etapa final de su trayectoria, pero lo veías recibir o golpear el balón y era distinto a cualquier futbolista.
¿Cuál fue su peor momento?
La época del conflicto entre el Deportivo y el Zaragoza. Hubo una interpretación del contrato en la que cada uno decía una cosa y luchaba por sus intereses, pero el daño colateral era yo. Estaba con las maletas preparadas y no sabía qué hacer. El Depor me pedía a mí 25 millones de euros, que era mi cláusula, algo que yo no tenía. Luego tuve que entrenar a escondidas. Recuerdo que en la casa de mis padres estaba la prensa en la puerta, como si fuera el Sálvame. Todo aquello que viví me pasó factura. Cuando empecé a jugar ya no era yo, no era el del Deportivo. Me fastidió no poder ser el mismo. También lo pasé mal cuando me rompí la rodilla en el Getafe. Fue otro de mis peores momentos.
Tampoco debe ser agradable vivir todo el capítulo sobre el supuesto amaño del Levante-Zaragoza. ¿Cómo lo lleva?
No puedo hablar mucho del tema porque el abogado no me deja. Yo tengo la conciencia muy tranquila.
¿Ve al Zaragoza en Primera la próxima temporada?
Ojalá se mantenga el Deportivo y suban el Zaragoza y el Huesca. Me haría muy feliz. Tener dos equipos aragoneses en Primera sería un orgullo y una alegría. Todos somos de la tierra y habría que ayudarse. Las dinámicas son opuestas. El Huesca va de arriba a abajo y el Zaragoza al revés. A Zapa le veo todos los días y se lo digo. ‘Tenéis que aprovechar, es el momento. Os sale todo’. Ahora mismo todos los equipos temen al Zaragoza. Es el momento de ir a por todas. Hay una estabilidad institucional, un gran grupo en el vestuario y la afición está volcada. Todo eso se nota.
¿Lo vamos a ver más por La Romareda?
Sí, siempre he tenido mi abono. Como aficionado voy a ser uno más que anime. Ahora ya mi hijo está cogiendo el gusanillo del Zaragoza y ojalá podamos vivir el ascenso.
¿Qué va a hacer a partir de ahora?
Quería tomarme un año sabático para aprovechar el tiempo con mi gente. En julio voy a hacer un campus en Castiello de Jaca de la mano de Cepid. Me gusta trabajar con gente joven porque tienen esa ilusión e inocencia que, quizá, en el fútbol profesional se pierde. Después ya veremos, pero me veo más trabajando con niños que con adultos.

Entrevista a Lafita en SER Deportivos Aragón

SER Deportivos Aragón. Juan Carlos Yubero y Santi Sáez

Entrevista a Ángel Lafita en el programa de Cadena Ser Zaragoza SER DEPORTIVOS ARAGÓN de 12/04/18 Pulsar Aquí

Entrevista a Lafita & Lafita en Tiempo Extra de Aragón Radio

Ángel Lafita, José Carlos Franco, Ortiz Remacha y Ángel Lafita

Amplia entrevista en Tiempo Extra de Aragón Radio por Ortíz Remacha y José Carlos Franco a Ángel Lafita Garrido y Ángel Lafita Castillo. Pulsar Aquí

Lafita: «Me habría encantado un último año en el Zaragoza, pero fui honesto»

Ángel Lafita. Foto: Chus Marchador

SANTIAGO VALERO
10/04/2018

—¿Le costó mucho decidir su despedida del fútbol?

—No ha sido algo drástico, lo contemplaba desde hace un año más o menos, tras los últimos meses sin jugar en el Al-Jazira. Ahí ya vi que podía ser en el verano pasado y me fui preparando mentalmente. En el paso para decir adiós tienes que tener una ocupación para que la retirada no sea de golpe y porrazo. Tengo ocupaciones y eso me ha ayudado a no cambiar mi vida de repente. Sí ha habido un cambio radical en el sentido físico y de horarios, pero no tanto mental. Además, cuando la mentalidad no está ya en el fútbol, el físico no acompaña.

—El verano pasado Lalo Arantegui no descartó su posible regreso al Zaragoza ¿Hubo opciones?

—Nunca se dio el caso real de sentarnos a hablar. Por parte de los dos nos habría gustado. A mí me habría encantado un último año aquí, pero las circunstancias del momento no se dieron. Cuando me desvinculo del Al-Jazira, la plantilla del Zaragoza está muy confeccionada y yo además no quería engañar a nadie. Así que no di ese paso, porque quería ser honesto conmigo mismo. Si no me veía al 100% para competir, no quería engañarme a mí mismo y menos al club de mi vida.

—¿Se le queda la espina clavada por no haber podido acabar su carrera en el Zaragoza?

—No, no la hay. Creo que he tenido mi época en el Zaragoza, en dos etapas y con cinco años en el primer equipo. Sí me hubiera gustado vivir otra época, disfrutar más de mi tierra y de mi equipo en el día a día. En la segunda etapa tras volver del Deportivo estuve sometido a mucha presión por las circunstancias, por aspectos deportivos y de fuera, por los problemas del club y yo además era en muchos momentos el único futbolista de la casa. Eso mentalmente me desgastó. Y eso se vio en el campo, porque no pude disfrutar tanto, lo que tuvo un reflejo en el rendimiento.

—Fueron tres permanencias (09-10, 10-11 y 11-12) agónicas…

—Sí, fue lo que me tocó. No era jugar por títulos, pero me siento orgulloso de aquello, di lo máximo sabiendo las circunstancias y el momento del club. Nunca en mi vida he jugado en Segunda, ni he bajado y aquellas permanencias fueron para mí como un título.

—Se fue al Getafe en el 2012 tras no renovar.

—No hubo un acuerdo, porque la otra parte no quería y así es imposible. Quería seguir y el Zaragoza me hizo una propuesta para que yo tuviera que decir que no. Manolo Jiménez quería que siguiera y ese era mi mayor deseo. ¿Dónde iba a estar mejor que en mi casa? Debí tomar una decisión complicada pero la tenía que tomar sí o sí.

—Era el Zaragoza de Agapito Iglesias. ¿Que piensa del expropietario del club?

—Me quedo solo con las cosas bonitas que viví. Con Agapito había diferentes ideas de ver el fútbol y el Zaragoza y cada uno las defendió. No entro en el daño que pudo hacer al club, cada uno hace lo que le dicta su conciencia.

—Fueron años convulsos, de sufrimiento deportivo.

—Era una locura. Y más al ser de aquí, que lo vives de una manera diferente por los amigos y la familia. Te llega más el sentimiento, lo que te juegas en cada partido, lo que sufre la gente. Todo lo sientes más. Era una situación continua de luchar por no bajar, con problemas que surgían y yo era uno de los capitanes, con esa responsabilidad. Fueron tres años muy duros, sin duda.

—¿Cuál fue la permanencia más difícil de las tres?

—La salvación con Manolo Jiménez fue la más épica, aunque todas tuvieron su momento. Recuerdo aquel partido contra el Racing donde logré mi último gol, pero fue más importante el tanto contra el Sporting.

—Aquel gol en El Molinón donde desvió el disparo de Zuculini...

—Le dije que hacia dónde le había dado. ‘A donde saliera’, me dijo. Y salió gol. Sin ganar en Gijón igual no hubiéramos llegado al final con opciones.

—Se fue al Getafe y en enero del 2016 al Al-Jazira. ¿Fue un error ir a Abu Dabi con 31 años?

—No. No me arrepiento. Tenía recorrido en España, pero era una oportunidad e igual ya no volvía ese tren. Me había roto la rodilla, llevaba compitiendo cuatro meses y, tras esa lesión tan gorda en la que hubo momentos en los que me planteé dejar el fútbol, me llegaba la ocasión que te soluciona tu futuro y el de tu familia. Llegué y jugué los primeros seis meses, conseguí la Copa del Presidente, hubo una limpia en la plantilla, un problema en el cupo de extranjeros y te daban opciones para salir, pero al final no las daban. Decidí quedarme aun sin jugar y al final hubo acuerdo.

—¿Cuál es su mejor recuerdo como jugador?

—El día que debuté en el Calderón (28-8-2005), que es un buen campo para empezar. Y el del Bernabéu (30-4-2012) desde luego quedará imborrable en mi vida. Más que los dos goles y que me hicieron el penalti, fue el partido en sí. Nadie daba un duro por nosotros, vas al Santiago Bernabéu y ganas. Son mis dos días más felices como zaragocista.

—273 partidos en Primera, doce temporadas en la élite, con 143 encuentros con el Zaragoza y 12 goles. ¿Está satisfecho?

—Bueno, si me lo dicen cuando tenía cinco años, no me lo creo. Estoy satisfecho porque siempre intenté dar lo máximo. ¿Que me podían haber ido mejor las cosas? Claro que sí. ¿Y peor? Seguro que también. Yo me siento orgulloso de mi carrera y sobre todo del respeto y el cariño que he conseguido que la gente tenga hacia mí, por el trabajo, por mi comportamiento y por mi carácter. Me siento más satisfecho de eso que de mis logros de jugador.

—Le faltó un título…

—Lo conseguí en Abu Dabi (sonríe). Bueno, en España sí, pero lo que más echo en falta es haber ido a la selección. Más que un título. Hubo un momento estando en el Deportivo que estuve a punto de ir. Es que además un título en las épocas y en los clubs en los que he estado es complicado, con el dominio casi absoluto del Madrid y el Barça.

—Menciona al Deportivo, donde se va en el 2007 cedido.

—Allí viví mi mejor época como jugador. Al salir fui realista, Víctor Fernández fue claro conmigo y se lo agradezco. Yo estaba empezando, había mucho nivel en aquel Zaragoza, con jugadores contrastados por encima de mí. Podía quedarme y jugar ratitos o irme fuera y hacerme futbolista. Fue una decisión acertada.

—El Zaragoza lo recompra en el 2009 y llegó el conflicto entre los dos clubs por la cláusula. Estuvo más de un mes sin jugar…

—Fue surrealista. Estuve en el medio de una discusión entre dos clubs por una mala interpretación de mi contrato. Yo quería jugar, era mi mejor momento, con 24 años… Lo pasé mal. Recuerdo estar todo el día al teléfono y rogar que se aclarara todo. Deseaba jugar con el Zaragoza, pero no tenía autoridad. Era cuestión de un juez. ¡Me pedían 25 millones, mi cláusula! Llamaba al abogado y le decía que yo no tenía esa barbaridad de dinero (sonríe) y él me tranquilizaba, pero fue una época terrible. La peor de mi carrera. Me levanté, pero estar en un juicio casi dos años pesa, por más que quieras estar concentrado y disfrutar, no lo puedes hacer.

—También habrá sido duro todo lo vivido por el tema del presunto amaño en el Levante-Zaragoza que ahora irá a juicio. ¿Cómo lo afronta?

—No puedo hablar mucho del tema, pero tengo la conciencia tranquila, eso por supuesto.

—En el escrito de LaLiga es uno de los ocho exculpados.

—Así es. Lo peor es la sombra de duda, que es un tema feo, desagrable. Lo mejor es que acabe cuanto antes.

—Es hijo de Lafita y sobrino de Villarroya, dos exjugadores del Zaragoza y desde infantiles estuvo en este club.

—Llegué al Zaragoza con 12 años. Es que yo he mamado el zaragocismo desde pequeño. Solo el hecho de que me llamaran a esa edad era algo increíble, luego el jugador es egoísta y cuando logra algo quiere dar el siguiente paso, siempre vas a por más y no te quedas satisfecho. Cuando debuté fue una ilusión de la hostia, pero al mes siguiente ya quieres consolidarte, jugar más, lograr 100 partidos… Siempre quieres más. Ahora al retirarme me doy cuenta de lo logrado y lo valoro mucho más.

—¿Con qué entrenador se queda en su carrera?

—Le estoy muy agradecido a Víctor Muñoz porque él me dio la oportunidad de debutar. Y de todos he aprendido. De Aguirre, mucho, Manolo Jiménez es peculiar, pero aprendí de él, también de Luis García, Lotina apostó fuerte por mí y con él fue mi mejor época como jugador, a Marcelino le tuve muy poco tiempo pero ya se le veían muchas cosas…

—¿Y el mejor jugador?

—Pablo Aimar me marcó mucho y eso que vino al Zaragoza en una época más baja en su carrera, pero hacía cosas increíbles. Ver un futbolista así, cómo recibe y se da la vuelta… Es que era diferente.

—¿Cómo ve al Zaragoza? —Lo primero, ahora es un Zaragoza normal y más estable en lo institucional. Eso es lo que pide un jugador. Deportivamente este paso por Segunda tan prolongado está siendo duro, pero ahora está en el mejor momento. Hablo mucho con Zapa y ahora vamos a ser hasta vecinos. Los veo en el momento propicio para lograr el objetivo de subir. El fútbol es de dinámicas y hay que aprovechar la actual, además vienen de abajo hacia arriba y eso es lo mejor.

—¿Cree que pueden mirar al ascenso directo?

—Están ahí. Yo iría a por todas y más en la dinámica actual. Ganar ocho partidos de nueve es una barbaridad. Les sale todo bien y hay que aprovecharlo. Ganas cuando lo mereces y a veces sin merecerlo. Eso es buenísimo.

—¿Qué le parece la apuesta por la cantera en esta temporada?

—Ya era hora, por fin… Cuando económicamente hay problemas, la vida te la van a dar los de casa. Por sentimiento y porque los has formado tú. En las malas épocas son los que te sacan las castañas de fuego. Este año se ha visto.

—¿Qué destaca de Lasure, Pombo, Delmás y Guti? —De Lasu me gusta el sacrificio y la constancia, de Pombo que tiene algo diferente. Es verdad que es irregular, y yo lo era también, pero propone cosas distintas. Guti es muy completo, con mucho recorrido, y de Delmás me gusta ese descaro que tiene.

—¿Qué sentirá con el ascenso?

—Me habría encantado ser protagonista de ese retorno, pero fui honesto y ahora a ver si lo vivo pronto como aficionado. Ojalá sea esta temporada ya. Será una alegría por el club, por la gente que estuvo jodida y ha tirado para delante y por la afición.

—Esa afición que llenó el derbi donde usted estuvo en el palco y fue ovacionado.

—Lo hablaba el otro día con mi padre en el palco. ¿Qué equipo tiene esta afición? Era acojonante ver el estadio. Es que hay muchos equipos de Primera que no tienen eso ni de lejos. La gente se merece ese ascenso, porque ha estado ahí en los momentos más duros. Es que llevamos sufriendo muchos años, con aquellas permanencias, con el descenso, ahora cinco temporadas seguidas en Segunda. El zaragocismo necesita esta alegría de subir, sería como un título y seguro que pondría un punto de cambio para que el equipo volviera ser lo que fue.

—Fue mucho. Recopa, Copas, habitual en la zona alta.

—Pero no se puede vivir del pasado. Eso es un error. El Zaragoza ha ganado títulos, pero esa no es la realidad ahora. En la vida hay ciclos y estás arriba y abajo. Mucho más en el fútbol.

—¿A qué se va a dedicar ahora?

—Tengo mis cosas en lo laboral, acaba de nacer mi hija y tengo dos niños más. No me va a sobrar tiempo. Quería hacer un paréntesis en el fútbol y volcarme en mi familia y amigos tras tanto tiempo fuera. Me quiero dar un año para los míos. Con el fútbol, voy a hacer un campus para este verano porque me encanta trabajar con niños y para otros retos con este deporte el tiempo dirá.

Fuente: El Periódico de Aragón 10/04/18

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