Lafita infravalorado y despreciado

Lafita, cromo Panini 2011/2012 con el Real Zaragoza

La situación de Ángel clama al cielo, el Lince no pudo ser más claro en sus declaraciones en Inglaterra ni apenas pudo disimular su estado anímico.

Por si fuera poco se producen noticias tan sorprendentes y de tan imposible comprensión como el fichaje millonario de Roberto, no tanto por el jugador que fue elegido Premio Lince 2010 de nuestra Peña y que nos gusta a los zaragocistas, sino porque el club esta inmerso en concurso de acreedores a los que va a aplicar una quita del 50 %, entre ellos varios futbolistas y clubes, y que dice no contar con recursos para fichar jugadores propios.

Con independencia de que se cite a un “fondo” como capitalista de la operación es un despropósito de cara a la exigencia que ahora pueden tener los equipos de futbolistas que interesen que pueden pedir el doble o el triple de lo estimable, considerando además que siguen sin cubrirse puestos claves como el ariete.

Mientras se mantiene la absoluta determinación de traspasar a cualquier precio a activos del club como Ángel Lafita, zaragozano, zaragocista y al que se le profesa un trato lamentable por la directiva, ver en esta línea el articulo de opinión de Quique Riverola en aragonsport que suscribimos plenamente.

Ángel Lafita, infravalorado como jugador y despreciado como persona

Quique Riverola en Aragón Sport

Ángel nunca fue deseado por una directiva sin escrúpulos que ha ido rompiendo con el pasado, destrozando los símbolos y despreciando a todas cuantas personas han sentido de corazón.  El más reciente de sus viajes, ese que nunca fue previsto que fuera a realizarse tan pronto, trajo consigo inesperada tristeza, intenso dolor, aguda decepción y un llanto enternecedor. Un soriano, Agapito Iglesias, un vasco, Pedro Herrera, y un madrileño Antonio Prieto, convirtieron la vuelta a casa del aragonés en un autentico calvario. Quienes las riendas llevan de este Real Zaragoza decrépito han adquirido el monopolio del club cual bandoleros que toman a la fuerza cualquier banco vetusto del lejano Oeste. A cara descubierta, sin escrúpulos y sin sentimiento alguno por esta tierra inmortal que no les pertenece, se han ido apropiando de todo lo que han ido encontrando a cada paso, derrumbando así lo que por recordar al pasado no les ha interesado. Estos descarados ladrones de ilusiones de guante blanco han intentado emborronar una historia centenaria escribiendo sobre ella una patraña cargada de dimes y diretes, denuncias y denunciados, descenso y lamentos, políticos y politiquillos, intereses e interesados, directivos y directivillos…una historia político empresarial que a lo deportivo siempre le dio la espalda.

Ángel Lafita nunca fue deseado por quienes por la mayoría no son deseados, esos tipos de traje que sin ser de esta nuestra tierra se permiten el lujo de despreciar lo nuestro y a los nuestros. ¿Quiénes son esos tipos que a Lafita desprecian? ¿Quiénes son esos individuos que ignoran a quien más sentimientos que ellos poseen? Ignorantes sin sentimiento ni sentido sin duda,  personajes que mercadean con quienes de una forma u otra han hecho historia en este Real Zaragoza centenario. Jugadores con sangre blanquiazul, que desde el embrión sintieron el sentimiento zaragocistas de quienes les engendraron, se ven despreciados ahora por quienes en lugares lejanos nacieron. Adultos con el culo pelado que siendo niños llegaron imberbes a una Ciudad Deportiva con sentido y con sentimiento que con el tiempo se ha visto convertida en un cortijo libertino.

Ángel Lafita llegó a la capital de Aragón consciente del mercadeo que con su persona querían hacer los directivos mercenarios que al club aragonés mantienen prisionero. Fue un viaje entre las nubes de Coruña y el cierzo de Zaragoza, un regreso amargo de quien se sabía mercancía. Con escasos testigos y pocas palabras el futbolista volvió con la alforja preparada para volver a marchar. No sabían ni su nombre quienes en las oficinas le recibieron, ni el timbre de su voz que demuestra cierta timidez, ni su carácter cercano, ni su forma de ser siempre cordial, ni su profundo sentimiento zaragocista heredado, ni su educación exquisita…no sabían nada porque nada les importaba, sólo la venta, la mala venta que querían hacer y que por ineptos, despreciados por la gran mayoría de la gente del fútbol, no pudieron realizar. El profesional tuvo que hacer borrón y cuenta nueva para olvidar lo pasado y centrarse en el presente, pero no pudo ser, y no pudo ser porque el desprecio hacia Ángel ha continuado hasta nuestros días, como si él fuera el culpable del frustrado traspaso que entre varios ineptos no pudieron realizar. Están siendo años duros para quien no lo merece, el futbolista ha transitado por el camino de los miedos mirando de cerca a los falsos, a quienes con una mano le golpean la espalda sujetando con la otra un afilado puñal que en cualquier momento puede ser clavado. Muchos que ahora denuncian su historia callaron en el pasado reciente por sumisión hacía quienes mandando entonces han perdido ahora gran parte de su poder. Veletas por todos conocidos que en aguas contaminadas del Ebro ahogan sus penas.

Ángel Lafita es uno de esos profesionales que como persona supera las virtudes que como jugador posee. El aragonés regresó al conjunto aragonés la pasada campaña para ser tratado como fría mercancía a cambiar en el impersonal mercado turco en el que parece convertirse el mundo del fútbol en las esperadas épocas de traspasos y cesiones. Es triste afirmar que al profesional pocas veces se le trato como persona y que en muchas ocasiones se dudo de sus capacidades futbolísticas. En muchos momentos la indiferencia ha sido el comportamiento habitual hacía quien siente como suyo a un Real Zaragoza al que lleva en el alma y siente en su sangre. Decepciona y entristece el ver como en este club de mucha cartera y de poco corazón se desprecia a todos cuantos siente de verdad, se desprecia el sentimiento y se apoya el interés.

Ángel Lafita no es una estrella mediática, no es un crack capaz de ocupar portadas que puedan verse en todo el mundo, pero sí puede presumir con orgullo de ser un gran profesional que podría ser un importante referente, como lo fue en el Deportivo, siempre y cuando contase con el cariño y el apoyo de quienes en el club aragonés mandan. Ni es altivo, ni pedante ni distante, ni tampoco un pijo superficial como parecen hacer querer ver algunos que dicen dedicarse al humor mientras traspasan la barrera del respeto. El aragonés es uno más de nuestra ciudad inmortal, el vecino que todos tenemos y con el que cada mañana emprendemos la habitual tertulia fugaz que siempre se genera en el montacargas. Logre lo que logre, haga lo que haga, alcance lo que alcance, marque o no marque, Lafita siempre regresará a su casa para ser de nuevo Ángel, para transitar por su ciudad junto a quienes son como él, sienten como él y aman como él…otros, los que le ignoran y maltratan, quizás no puedan regresar nunca.

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Publicado el 3 agosto 2011 en Noticias, Real Zaragoza y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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